El casado es el plato de todos los días
Arroz, frijoles, ensalada, plátano maduro y una proteína a escoger: pollo, carne, cerdo o pescado. Es lo que come el país al mediodía y lo que va a encontrar en casi toda cocina fuera de las zonas turísticas. Alcanza de sobra y casi siempre es lo más barato de la carta.
El 10% de servicio ya viene en la cuenta
Por ley, la cuenta trae 10% de servicio y 13% de impuesto ya sumados. O sea que el número que ve en la carta no es el que paga: hay que sumarle un 23%. Y la propina no es obligatoria, porque el servicio ya se cobró — se deja si uno quiere y se agradece, pero nadie la espera como en Estados Unidos.
La cocina cierra antes de lo que uno cree
Fuera de San José y de las playas turísticas, muchas cocinas cierran entre las 8 y las 9 de la noche, y varios lugares no abren los lunes. Por eso cada ficha de este sitio trae el horario día por día, y no una franja general: llegar a las 8:40 a un lugar que cerró a las 8 es la forma más común de quedarse sin cena.
Se paga en colones, aunque acepten dólares
Casi todo lugar acepta dólares, pero el tipo de cambio que le van a dar es peor que el del banco. Si tiene colones, pague en colones. La tarjeta se recibe en casi todas partes menos en los lugares más pequeños de pueblo, y ahí es donde el efectivo salva la comida.
Reservar casi nunca hace falta
Salvo un puñado de restaurantes de San José y de las playas caras, aquí se llega y se sienta. Cuando sí conviene avisar —un grupo grande, un fin de semana largo, un lugar con pocas mesas— la ficha lo dice, y el WhatsApp del dueño está ahí mismo.
Sodas: buenísimas, pero no están en esta lista
La soda es el comedor de barrio de toda la vida y en muchas se come mejor y más barato que en cualquier restaurante. No están acá porque este sitio se paga con una cuota mensual, y cobrarle eso a una soda no tendría ni sentido ni gracia. Si ve una llena de gente del pueblo a mediodía, entre sin miedo.