¿Pacífico o Caribe? Las dos costas de Costa Rica no se parecen en nada
Llueve en meses distintos, se come distinto, se habla distinto y se llega de otra manera. Lo que conviene saber antes de escoger costa, y por qué la mayoría escoge sin saberlo.
¿Pacífico o Caribe, entonces?
El Pacífico si es su primera vez, si viene en la seca o si va a manejar; el Caribe si viene en setiembre u octubre, si le interesa otra cultura y no le asusta un camino largo. La decisión no es de gusto nomás: las dos costas llueven en meses distintos, y escoger mal la fecha pesa más que escoger mal la playa.
¿Por qué se dice que son dos países?
Porque entre una costa y otra cambian el clima, la comida, la música y hasta el idioma. Las separa una cordillera, y esa cordillera parte el país en dos sistemas de lluvia que no se hablan entre ellos.
El Caribe costarricense se pobló en buena parte con los trabajadores jamaiquinos que llegaron a construir el ferrocarril a Limón a finales del siglo XIX. De ahí vienen el inglés criollo que todavía se oye en la calle, el calipso, y una cocina que se hace con leche de coco y no con manteca. No es una versión tropical del Pacífico: es otra cosa, con su propia historia.
¿Cuándo llueve en cada costa?
En el Pacífico la seca va de diciembre a abril y los meses más pesados de lluvia son setiembre y octubre. En el Caribe no hay una seca de verdad —llueve algo todo el año— pero sus dos rachas más soleadas son justo setiembre y octubre, y otra alrededor de febrero y marzo.
O sea que el peor mes de una costa es el mejor de la otra. Esto explica por qué alguien puede pasar una semana horrible en Manuel Antonio en octubre mientras a cinco horas de ahí, en Puerto Viejo, está el sol partiendo piedras. Si sus fechas son fijas, deje que la costa la escoja el calendario. Está desarrollado en cuándo ir a Costa Rica.
¿Cuánto se tarda en llegar a cada uno?
Al Pacífico, poco; al Caribe, bastante. Las playas del Pacífico central quedan a un par de horas de San José, y las de Guanacaste están a menos de dos horas del aeropuerto de Liberia, que es el segundo aeropuerto internacional del país y existe precisamente para eso.
Al Caribe sur se llega solo desde San José, cruzando la montaña de Braulio Carrillo, y son entre cuatro y cinco horas si nada pasa. En época de lluvia esa carretera se cierra a veces por derrumbes, y ahí el «si nada pasa» deja de ser una figura literaria. En bus es un viaje directo pero largo. Tortuguero es aparte: no llega camino, se entra en lancha o en avioneta.
¿Cómo son las playas de un lado y del otro?
El Pacífico tiene más de mil kilómetros de costa y el Caribe apenas unos doscientos, y eso solo ya explica mucho. En el Pacífico hay de todo: bahías mansas, playones de arena gris con oleaje fuerte, acantilados, manglares y esteros.
En el Caribe las playas son pocas y están cerca unas de otras, con arena que cambia de oscura a clara en cuestión de kilómetros. Ahí están además los únicos arrecifes de coral importantes del país, frente a Cahuita y hacia Manzanillo, que es lo que hace que el snorkel del Caribe sea otra cosa. En cambio el mar puede ponerse bravo y hay tramos donde la corriente no perdona: pregunte dónde se mete la gente del pueblo y métase ahí.
Un detalle chico que cambia el día: el Pacífico ve para el oeste y ahí el sol se mete en el mar. El Caribe ve para el este, así que el espectáculo es el amanecer y a las cinco y media de la tarde ya bajó la luz. Si arma su día pensando en atardeceres sobre el agua, está pensando en la costa equivocada.
¿Se come distinto?
Sí, y es de las diferencias más notables. En el Pacífico y en el resto del país el plato de todos los días es el casado, y el pescado se come frito o en ceviche.
En el Caribe la base es la leche de coco. El «rice and beans» de Limón no es gallo pinto: es arroz cocinado con coco, y va con pollo guisado o con pescado. Está también el rondón, una olla de pescado o carne con tubérculos y coco que se cocina despacio y que en muchos lugares hay que encargar el día antes. Se explica más en qué se come en Costa Rica y los lugares publicados están en dónde comer.
¿Se puede hacer los dos en el mismo viaje?
Se puede, pero cuesta más días de los que uno cree. Cruzar de una costa a la otra es un día de carretera entero, y lo normal es perder dos días de vacaciones solo en moverse.
Con diez días o menos, la recomendación honesta es escoger una costa y meterle el volcán o el bosque nuboso de camino, que le quedan a mano desde el Pacífico. Con dos semanas o más ya tiene sentido hacer las dos, y ahí conviene ponerlas en el orden que le convenga al clima del mes. En destinos cada zona dice cuántos días vale la pena quedarse, que es el dato que suele faltar al armar el itinerario.
¿Cuál me conviene si es mi primera vez?
Si viene en temporada seca y quiere resolver poco, el Pacífico. Hay más lugares donde dormir, más operadores de tour, carreteras mejores y vuelos que le dejan la playa a la vuelta de la esquina.
El Caribe pide un poco más de usted: el viaje es largo, el pueblo es chico, los caminos internos son de lastre y muchas cosas se hacen en bicicleta o caminando. A cambio se pasea distinto, se come distinto y se gasta menos. Mucha gente que ya vino una vez al Pacífico vuelve una segunda vez y se va derecho para allá — y casi siempre dice lo mismo, que le hubiera gustado saberlo antes.
¿Y la seguridad?
Se maneja igual en las dos costas y con las mismas dos reglas: no deje nada dentro del carro, ni siquiera por diez minutos, y no deje su bolso solo en la arena mientras se baña.
El Caribe carga con una fama que en San José se repite mucho, y conviene medirla: los pueblos turísticos del Caribe sur se caminan de noche como se camina cualquier pueblo turístico del Pacífico, con la misma cabeza. Lo que sí es cierto en las dos costas es que la carretera de noche es lo verdaderamente riesgoso, por los huecos, la falta de luz y los animales. Llegue de día.